“el cáncer olía”

Hoy leo la lenta y pausada narración que Jorge Martínez Reverte hace sobre la muerte de su madre. Un pellizco en la garganta cuando sabes que las líneas que recorres de izquierda a derecha no son literatura. No es ficción.

En realidad, estaba ya a la espera de que se cumpliera la atroz certeza que se había instalado en su ánimo. Y pedía, con insistencia, en sus momentos de lucidez, que le abrieran la ventana, que el cáncer olía. No podía soportar que ese olor se instalara en su entorno, que lo percibieran los que se acercaban a su almohada para darle un beso en la frente. Sus hijos pensaban que su madre olía igual de bien que siempre, y se creían que le daban el mismo beso de siempre, aunque, en casos así, un beso cambia su naturaleza y se torna temeroso, leve. 

Fue el elegido por su madre para que le garantizara una muerte digna y sin sufrimiento, le hizo prometer que no consultaría a sus hermanos ya que era una decisión que ella tomaba con total libertad. Han pasado 15 años y la familia Martínez Reverte revive la muerte de su madre públicamente: 

Los demás coincidieron en que sería duro, pero que sería bueno recordar su historia, la de Josefina, para que muchos ciudadanos meditaran sobre lo que significa una acción así. Decidieron romper el tácito pacto de silencio que una vez hicieron, y violar el carácter íntimo de su pequeña historia, para enviar a quien pudiera llegar una reclamación de piedad y de decencia.

(negritas y enlace míos) 
Madelaine Z. 
se abre la veda 

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