gritemos basta al genocidio en Palestina

Mientras escucho el discurso vano y vacío del rey y de la ministra de Defensa en el Palacio Real, en el que piden la manida paz mundial, espero la condena firme, clara y con todas las letras al ataque en Gaza.

Me hago las mismas preguntas que Patricia Simón:

Pero qué pasaría, por ejemplo, si, ¿puesto que los medios están tratando este tema con una equidistancia además de injusta irracional, hiciéramos un apagón de consumo informativo? ¿Qué pasaría si no compramos periódicos, si no visitamos las páginas webs de los periódicos españoles durante determinados días, si no vemos los informativos ni encendemos la radio? Entonces, quizás sí, les estaríamos enviando un mensaje claro a los medios y, a través de éstos a los políticos. ¿Qué pasaría si exigimos la retirada de la Embajada Israelí del territorio español? ¿Que pasaría si, una vez a la semana nos manifestamos ante los Ayuntamientos exigiéndoles que se posicionen? ¿Qué pasaría si de repente fuésemos nosotros los que asediásemos a los poderes públicos? Sabemos hacerlo perfectamente porque ya lo hicimos con motivo de la guerra de Irak. Podemos hacerlo porque España, frente a otros países, es pro-palestino mayoritariamente. Nos llamarán antisemitas, porque para algunos, esa es siempre la respuesta esclarecedora, la sentencia definitiva.

Un genocidio que nos lleva al pasado, a muchas otras matanzas de civiles, a otros muchos sinsentidos, a otras muchas mentiras para justificar la matanza. Queremos saber lo que pasa y para ello, necesitamos que los profesionales de la información puedan hacer su trabajo.

Las razones esgrimidas por el Gobierno y el Ejército son cuando menos sorprendentes. Algún portavoz militar apuntó que no les agradaba, por sesgada, la cobertura que ofrecen los medios de comunicación. Pero otro argumento se afianza: la seguridad de los propios periodistas. Probablemente porque esta agresión a Gaza es de una virulencia desconocida en décadas en Palestina, el riesgo sea mayor. Pero más bien parece tratarse de que los periodistas vivan la guerra desde el lado israelí. En efecto, una pléyade de reporteros abarrota estos días Sderot, donde los cohetes de las milicias palestinas impactan a diario. También hay peligro en Sderot.

La guerra censurada, elpais.com